Como un maullido en la carretera

Hace 1 semana

María, de Madrid

Un día de noviembre, hace dos años, viajaba sola entre Almería y Sevilla, conduciendo mi Clio y escuchando el maullido lastimero de una pequeña gatita que llevaba conmigo en su cesta de Seguridad. Viajaba sola, dije, pero no tanto: me había hecho cargo unos días antes de la pequeña gata abandonada y débil. La escuchaba con su llanto lastimero y yo tenía prisa por llegar a Sevilla, a casa, y poder atenderla.
Pero a pocos kilómetros de Granada unas luces rojas del panel de control me alarmaron. Paré en una estación de servicio y allí me aconsejaron lo que yo ya sabía: debía parar.
Y eso hice.
Llamé a MAPFRE y en media hora una grúa se hizo cargo del coche y un taxista de mí y mi pequeña compañera. Llegamos a casa estupendamente y el coche a su taller en Sevilla unos días después.
Mi agradecimiento a MAPFRE por una resolución tan eficaz.