Hace 7 horas

Sofia, de Madrid

Ocurrió el pasado sábado, 28 de febrero 2026. Iba con mis hijos, de 20 y 15 años desde Móstoles hacia Majadahonda, donde habíamos reservado para comer a las 15:00h. Llegábamos en hora, pero en el trayecto empezó a darnos problemas el coche, no me dejaba meter las marchas, tras apartarnos a un lado, apagar el motor y volver a encender, pudimos llegar en segunda hasta el restaurante que estaba a 7 minutos. Estábamos muy nerviosos y no sabíamos qué hacer, les dije que no se preocuparan, que Mapfre iba a responder. Decidimos comer y después, desde el coche mandé los datos de mi localización por la app en 2 minutos, al instante recibí un mensaje informando que la grúa tardaría unos 40 min aprox. El taxista me llamó al momento y me dijo que en 20 min. Mis hijos se preocuparon por el tiempo de la grúa, pero yo les dije, por experiencias anteriores que no iban a tardar tanto y efectivamente, me llamó enseguida el conductor para confirmarme que en 10 minutos estaba allí. Todo se coordinó a la perfección. Mis hijos no daban crédito, aún no se creían que fuéramos a volver en taxi. Cuando el taxista le abrió la puerta a mi hija de 15 años, que era la primera vez que le abrían la puerta, me dijo que se sintió como una princesa. Una experiencia que pudo ser desastrosa, gracias a Mapfre y sus empleados, se convirtió en algo hasta casi se puede decir que agradable. Y yo me sentí más que orgullosa de ser parte de lo que habían experimentado mis hijos ese día. GRACIAS por hacer fácil lo difícil.